La Kodak Instamatic 400 representaba el extremo superior de la línea de cámaras Instamatic de cartucho 126. A diferencia de los modelos básicos como la 132, la serie 400 ofrecía características más avanzadas para el fotógrafo amateur serio que aún deseaba la conveniencia del cartucho. Fue una de las primeras cámaras Instamatic en incorporar un exposímetro de selenio totalmente automático, lo que la convirtió en una verdadera cámara “apuntar y disparar” para su época.
Presentaba un cuerpo más grande y robusto que los modelos económicos, a menudo con paneles de metal o acabados cromados. Su característica principal era el modo de exposición totalmente automático: el usuario solo tenía que enfocar (usualmente con un sistema de zona) y disparar, mientras que la cámara seleccionaba automáticamente la apertura correcta basándose en la lectura del medidor de selenio. También incluía un obturador de dos velocidades (para modo normal y flash) y una lente de tres elementos mejorada, como una Kodak Ektar, que ofrecía una calidad de imagen notablemente mejor. Para los coleccionistas, la Instamatic 400 es una de las Instamatics más interesantes y capaces. Representa el pináculo del sistema de cartucho 126 antes de que el formato 110 más pequeño lo superara. Es apreciada por su diseño robusto, su funcionamiento automático y su lente de relativamente alta calidad, que puede producir resultados muy agradables. Es un pedazo fascinante de historia de transición, mostrando la tecnología de la era justo antes del auge de la electrónica digital en las cámaras.
